Softland, esa blanda comarca donde no existe el dolor ni las penas, donde la belleza es tan delicada que un sonido equivocado, una palabra inoportuna o simplemente una mirada amarga pueden esfumarla, despertándonos al mundo de las crudas realidades. Este diseño podría muy bien aplicarse a un importante placard, a un panel separador o a un biombo. Sin embargo, lo pensamos para ubircarlo en una pared libre del dormitorio, enfrentada a los pies de la cama dormitorio, como una puerta hacia el mundo de los sueños...
viernes, 20 de julio de 2007
Softland
Softland, esa blanda comarca donde no existe el dolor ni las penas, donde la belleza es tan delicada que un sonido equivocado, una palabra inoportuna o simplemente una mirada amarga pueden esfumarla, despertándonos al mundo de las crudas realidades. Este diseño podría muy bien aplicarse a un importante placard, a un panel separador o a un biombo. Sin embargo, lo pensamos para ubircarlo en una pared libre del dormitorio, enfrentada a los pies de la cama dormitorio, como una puerta hacia el mundo de los sueños...
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